viernes, 23 de abril de 2010

El DOCTOR PAZ ESTÁ OCUPADO, LLEVELO NOMÁS A LA CASA






Ayer por la tarde el más pequeño de mis Gambettas, Vicente Facundo, reventaba de dolor de oídos. Gritos, llanto, mocos, todo se juntaba en mi niño que no hallaba consuelo por nada. Llegamos apresurados al servicio de emergencia del hospital Hipólito Unanue, buscando la mano amiga del médico pediatra de turno, con la esperanza remota que fuera atendido. Ojo esperanza. Que raro verdad, en cualquier hospital del mundo tendríamos derecho a que nos atendieran. Aquí, en Tacna, no. Aquí se llega con la esperanza no con el derecho. Con la ilusión no con el derecho. Y cuando gracias a la divina providencia somos atendidos debemos agradecer al cielo, como si nos estuvieran haciendo un favor y no cumpliendo con el deber por el cual les pagan.


Llegamos, nos atendió una señorita practicante, a la que no culpo de nada, pues estaba tan perdida como nosotros, informándonos que el médico pediatra de turno no se encontraba pero que lo podía llamar, todo esto mientras Vicente se retorcía de dolor. Al cabo de unos veinte minutos y ya enterada, la practicante, que el dolor provenía de los oídos por fin llamó al médico. Luego le tomo la temperatura al pequeño, constató que no tenía fiebre y volvió a llamarlo.


Al parecer solo la fiebre alta requiere atención médica, pues cuando el doctorcito se enteró que no la tenía, le respondió a la practicante que eso no era una emergencia y que nos llevemos nomás al pequeñín para la casa porque el estaba muy ocupado como para acercarse. Nunca nos enteramos que estaba haciendo el doctor o si realmente estaba en el hospital.


El nombre del ocupado médico pediatra es Jhony Paz Valderrama y según figura en la página de internet de la Región de Salud de Tacna, es el Jefe de la Unidad de Apoyo a la Docencia e Investigación y además es profesor universitario. Bueno ojalá que sus alumnos si atiendan a la gente cuando lo necesita y no sólo cuando les de la gana.


Yo me pregunto, que hubiera pasado si lo que tenía el pequeño Vicente en vez de una otitis hubiera sido algo mucho más grave. Que hubiera pasado si en vez de un dolor de oídos hubiera estado al borde de la muerte o la parálisis debido a un problema cerebral. Pues no hubiera pasado nada. El médico Paz Valderrama estaba ocupado. El niño no tenía fiebre. Así que mandelo nomás a la casita señorita practicante.


Sin embargo cuando he llevado a mis hijos a su consultorio particular otra es la historia. El médico Paz Valderrama se desvive en atenciones, te muestra nuevas vacunas, te habla de las maravillas de la ciencia moderna, elogia la viviacidad de tus niños. Es un buen galeno. Claro, luego hay que pagarle una fuerte suma de dinero por sus atenciones y comprarle, si es que se puede, las vacunas que el mismo te ofrece como el mejor vendedor de telemercado.


La historia termina con mi pequeño hijo en un médico particular, ya calmado luego de las atenciones profesionales brindadas. Diagnóstico: Otitis. Nada serio, pero si doloroso para una criatura de dos años. Nada serio felizmente, porque de haberlo sido: mala suerte. El médico Paz Valderrama no lo atendió simplemente porque no tenía fiebre y el estaba ocupado. Lindo mi doctor.

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