jueves, 29 de noviembre de 2007

EL FUTBOL PERUANO HA MUERTO

Luego de decepcionarme una vez más con el juego mostrado por nuestra selección nacional en su última presentación frente al Ecuador, me veo en la ingrata obligación y en el deber moral de informarles a todos mis compatriotas, incluidos los arequipeños, que el fútbol peruano "HA MUERTO".

Seguramente ustedes dirán ¿quien es éste advenedizo que viene a darnos veredictos papales sobre nuestra gloriosa oncena nacional? Apuesto a que otros se preguntarán: ¿quién es éste neófito (no Téofilo y menos Cubillas) que escribe tan alegremente sobre nuestros muchachos que dejan la vida en cada encuentro? Y les respondo inmediatamente: soy un simple espectador acostumbrado, como todos (incluidos los arequipeños), a ver perder a la selección ante los mediocres rivales que enfrenta, como el equipo Panameño, que de bueno sólo tiene los chimpunes y el canal.

Pero la pregunta no es por qué somos tan malos, porque eso significaría sugerir que aun seguimos vivos; la pregunta es quién mató al fútbol peruano, quien mató las esperanzas de niños y jóvenes que ya cumplieron la edad para destapar las primeras rubias "bien helenas choche" y que todavía no pueden ver a su selección ganar algo o por lo menos subir al avión rumbo a un mundial.

Desde mi humilde, triste, decepcionado y parcializado, a mucha honra, punto de vista, debo decir que tal vez la culpa la tenemos todos: desde el jugador burgués que no se entrega porque una lesión le importa más que la alegría de su pueblo, hasta el dirigente corrupto que vive "del-fino" auspicio que la empresa privada brinda para la selección.

Desde el espectador indiferente que se conforma con perder siempre y nunca reclamar, hasta las escuelas de fútbol para niños en las que "tienes futuro hijito mientras pagues la mensualidad y tu viejita vaya a verte jugar" (y mejor si está buena la tía).

Desde Alejandro "Manguera" Villanueva, que se murió joven por falta de combo y exceso de pisco, y que era muy bueno, pero muy borracho y además comía gato porque su sangre aunque plebeya también teñía de rojo, y gracias a que se murió, no importa si fue zampado, tiene hasta su estadio y es un ídolo de la mitad del país más uno y un cimiento de nuestro fútbol, algo movido, pero cimiento al fin.

Desde Don Héctor Chumpitaz, el Gran Capitán, todo un ejemplo para la niñez y la juventud. Grande el Chumpi, con sus "chumpigolazos", dando cátedra de lo que debe ser la defensa dentro de la cancha y últimamente también dentro de los juzgados. Pobrecito el Chumpi, pudo contener las arremetidas de los más grandes delanteros de su época, pero no pudo con el juego vistoso de Montesinos, quien en una estupenda corrida por la izquierda y con suave gambeta logró vencer su contención, entregándole de toque corto 30 mil dólares para financiarle la campaña como regidor municipal. A cualquiera le pasa. Un día entras a hablar con alguien y ¡oh sorpresa¡ te das cuenta que al salir llevas contigo un fajo de billetes que no son tuyos. Grande mi Chumpi.

Desde Marcos Calderón y todos sus potrillos, que sin quererlo se mandaron un chapuzón eterno en el mar de ventanilla, dejando una buena generación de peloteros en el recuerdo. Incluyendo al experimentado arquero Gonzáles Ganoza, que también se vio con "Caíco" en aquel nefasto viaje. Se va… Se va….se va el alianza para campeón.


Desde los waldires, pumas, coyotes, camellos sotos, maestris, churres, jayos, pizarros, chorris, foquitas y demás, cuya entrega a la selección no pasa más allá de la guachita vistosa, la corrida improductiva, el UFF¡¡¡ destemplado de la hinchada ante el tiro cercano al arco, el teatro de rigor (10 volteretas mínimo) ante el foul recibido y el reclamo al de negro, que siempre o casi siempre termina en amarilla o en roja.

Desde los hinchas y el pueblo en general que cuando se trata de reclamar algún asunto particular, como el de pedir agua y desagüe para el terreno recién invadido, sale a las calles y protesta y grita y jode, y se saca sangre con jeringas o emulan al Hijo del Master, crucificándose no con clavos (no es pa' tanto choche) pero si con cordel de lavandería. Pero que cuando se trata de reclamar por un derecho de todos, como el de ver a nuestra selección en u mundial, no dicen ni pío (que salgan los otros pe choche).

Si nuestra selección es de todos y todos estamos descontentos por qué no hacer un plantón frente a la federación, por qué no pedir la renuncia de lo eternos dirigentes que no han ganado nunca nada y que siguen haciendo de las suyas. No creo que nos hagan mucho caso, pero por los menos exorcizaríamos ese sentimiento de culpa que nos embarga, si es que nos embarga claro. Si no llegamos a tanto por lo menos cada vez que veamos el rostro de algún dirigente en los diarios o la televisión, mandémosle saludos a su mamita, no cambiará mucho la cosa pero ayuda.

Finalmente, debo dar por fallecido al fútbol peruano por tres razones. La primera: porque no servimos para el deporte Rey. Vivimos de Cubillas, Cueto y Sotil, y no nos damos cuenta que a lo máximo que llegaron fue a jugar un mundial y quedar fuera como siempre. En ese caso deberíamos también admirar a los jugadores de Serbia y Montenegro, que hicieron lo mismo y con los mismos resultados.


La segunda: Las nuevas promesas como Pizarro, que ya no está muy nuevo que digamos, Guerrero; que tiene más pinta de reggetonero que de futbolista, y Farfán, acaban justamente con estos tres nombres, es decir nuestras grandes promesas ya no lo son tanto. Digamos que a lo máximo que llegan es a ser realidades sin brillo, pero con vistosos looks eso sí, luciendo lo último de la moda mundial y manejando un carrazo del año, porque en "Europa se usa" (¿cómo has cambiado Pelona?).


La tercera: Que se continúa trabajando sin seriedad con las divisiones inferiores. Se sigue jugando fulbito en cemento, limitando la motricidad del niño a una cancha pequeña, a la eterna pichanguita. Asegurándoles que la guachita, la chalaquita o la bicicleta son lo mejor del mundo. Ya basta de querer que jueguen como Kaká, si les estamos enseñando a jugar como el Machito Gómez.

Por esto y por mucho más, lamento informarles que el fútbol peruano ha muerto y que será mejor que no lo resucitemos, ya basta de vergüenzas y sinvergüenzas. Gracias.

Pd. Sólo el Miller salvará al Perú.

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